Sobre mí

No verás mi cara.
Verás mi criterio.

Prefiero que me juzgues por cómo trabajo y no por una foto en el gimnasio con los brazos cruzados. Así que en vez de contarte lo estupendo que soy, te cuento qué he aprendido en estos años, qué errores veo repetirse y qué puedes esperar exactamente de mí.

MTTu entrenador en EvoFitMás de 6 años · Entrenador personal

+0

Años entrenando personas

0%

De planes Premium revisados a mano

0

Persona revisando tu plan, no un algoritmo

Por qué monté esto

Llevaba años viendo
el mismo problema
por sus dos lados.

Por un lado

Gente que no podía permitírselo

Personas que necesitaban a alguien encima —principiantes, gente volviendo de una lesión— y que hacían números y no les salía. Se iban con un «ya me apañaré», y se apañaban mal.

150 – 300 € al mes

Por el otro

Gente sola con una app

Rutinas descargadas que nadie había mirado, hechas por alguien con otro cuerpo, otro material y otra vida. Ejercicios que no les convenían, repetidos durante meses.

0 € al mes — y se nota

Ninguna de las dos me parecía bien

La tecnología resuelve de sobra la parte mecánica: calcular, estructurar, ajustar cargas, cuadrar calorías. Lo que no resuelve es mirarte a ti. Así que dejé que la máquina hiciera lo suyo y me quedé con lo que sí requiere criterio. Eso es EvoFit, y por eso cuesta lo que cuesta y no 200 €.

Lo que he aprendido

Cuatro cosas que
no venían en el temario.

01

El plan perfecto que no cumples vale menos que el mediocre que sí.

Por eso pregunto cuántos días puedes entrenar de verdad, no cuántos te gustaría. Un plan de cinco días que haces dos es un plan de dos días mal hecho.

02

Casi nadie falla por falta de ganas. Falla porque el plan no cabe en su vida.

Turnos, niños, horarios imposibles, una cocina compartida. Si el plan ignora eso, se abandona en tres semanas y la persona se queda pensando que el problema era ella.

03

Cambiar de rutina cada dos semanas es la forma más rápida de no progresar.

El aburrimiento no es señal de que algo no funcione. Suele ser justo al revés: has aguantado lo suficiente para que empiece a funcionar.

04

Si duele, no es que seas flojo. Es información.

Aguantar el dolor no es carácter, es la vía rápida a estar tres meses parado. Cuando algo molesta, se cambia el ejercicio y punto. Y si hay que mandarte al fisio, te mando al fisio.

Lo que veo una y otra vez

Los tres errores que
más me encuentro.

Si te reconoces en alguno, no es mala señal: son los tres más comunes, y los tres tienen arreglo.

01

Entrenar sin apuntar nada

Sin registro no sabes si has progresado; solo sabes si hoy te has sentido bien. Y la sensación miente casi siempre.

Aquí se apunta solo: marcas la serie y queda registrada

02

Copiar la rutina de otra persona

La que te pasó tu amigo, la del vídeo con más visitas. Otro cuerpo, otro nivel, otro material y otros años de rodaje.

Tu plan parte de tus datos, no de una plantilla

03

Confundir cansancio con progreso

Acabar reventado es fácil: basta con hacer cualquier cosa muchas veces. Progresar es otra cosa, y casi nunca se siente tan espectacular.

La progresión va por cargas y repeticiones, no por sudor

Mi parte del trato

Qué puedes esperar de mí.

Cuatro compromisos concretos. No son eslóganes: si alguno no se cumple, tienes motivo para reclamármelo.

Que lea tus datos de verdad

Antes de que empieces, tu plan pasa por mis ojos. No es un sello automático: si algo no encaja contigo, se cambia antes de que lo veas.

Que te conteste una persona

De 8:00–15:00, y soy yo. No hay plantillas de respuesta ni un equipo rotando. Fuera de ese horario tienes el chat con Karl, y te digo claramente cuál es cuál.

Que te diga que pares

Aunque no quieras oírlo, y aunque te dé pereza. Si hay que bajar cargas, esperar o ir al médico, te lo voy a decir.

Que el plan cambie cuando cambies tú

Un cambio de trabajo, una lesión, un mes malo. El plan no es un contrato: se reescribe las veces que haga falta.

Empecemos

Cuéntame de dónde
partes.

Siete días gratis para ver si encajamos. Y si no encajamos, mejor saberlo pronto.