Por un lado
Gente que no podía permitírselo
Personas que necesitaban a alguien encima —principiantes, gente volviendo de una lesión— y que hacían números y no les salía. Se iban con un «ya me apañaré», y se apañaban mal.
150 – 300 € al mes
Sobre mí
Prefiero que me juzgues por cómo trabajo y no por una foto en el gimnasio con los brazos cruzados. Así que en vez de contarte lo estupendo que soy, te cuento qué he aprendido en estos años, qué errores veo repetirse y qué puedes esperar exactamente de mí.
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Años entrenando personas
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De planes Premium revisados a mano
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Persona revisando tu plan, no un algoritmo
Por qué monté esto
Por un lado
Personas que necesitaban a alguien encima —principiantes, gente volviendo de una lesión— y que hacían números y no les salía. Se iban con un «ya me apañaré», y se apañaban mal.
150 – 300 € al mes
Por el otro
Rutinas descargadas que nadie había mirado, hechas por alguien con otro cuerpo, otro material y otra vida. Ejercicios que no les convenían, repetidos durante meses.
0 € al mes — y se nota
La tecnología resuelve de sobra la parte mecánica: calcular, estructurar, ajustar cargas, cuadrar calorías. Lo que no resuelve es mirarte a ti. Así que dejé que la máquina hiciera lo suyo y me quedé con lo que sí requiere criterio. Eso es EvoFit, y por eso cuesta lo que cuesta y no 200 €.
Lo que he aprendido
01
El plan perfecto que no cumples vale menos que el mediocre que sí.
Por eso pregunto cuántos días puedes entrenar de verdad, no cuántos te gustaría. Un plan de cinco días que haces dos es un plan de dos días mal hecho.
02
Casi nadie falla por falta de ganas. Falla porque el plan no cabe en su vida.
Turnos, niños, horarios imposibles, una cocina compartida. Si el plan ignora eso, se abandona en tres semanas y la persona se queda pensando que el problema era ella.
03
Cambiar de rutina cada dos semanas es la forma más rápida de no progresar.
El aburrimiento no es señal de que algo no funcione. Suele ser justo al revés: has aguantado lo suficiente para que empiece a funcionar.
04
Si duele, no es que seas flojo. Es información.
Aguantar el dolor no es carácter, es la vía rápida a estar tres meses parado. Cuando algo molesta, se cambia el ejercicio y punto. Y si hay que mandarte al fisio, te mando al fisio.
Lo que veo una y otra vez
Si te reconoces en alguno, no es mala señal: son los tres más comunes, y los tres tienen arreglo.
01
Sin registro no sabes si has progresado; solo sabes si hoy te has sentido bien. Y la sensación miente casi siempre.
→ Aquí se apunta solo: marcas la serie y queda registrada
02
La que te pasó tu amigo, la del vídeo con más visitas. Otro cuerpo, otro nivel, otro material y otros años de rodaje.
→ Tu plan parte de tus datos, no de una plantilla
03
Acabar reventado es fácil: basta con hacer cualquier cosa muchas veces. Progresar es otra cosa, y casi nunca se siente tan espectacular.
→ La progresión va por cargas y repeticiones, no por sudor
Mi parte del trato
Cuatro compromisos concretos. No son eslóganes: si alguno no se cumple, tienes motivo para reclamármelo.
Antes de que empieces, tu plan pasa por mis ojos. No es un sello automático: si algo no encaja contigo, se cambia antes de que lo veas.
De 8:00–15:00, y soy yo. No hay plantillas de respuesta ni un equipo rotando. Fuera de ese horario tienes el chat con Karl, y te digo claramente cuál es cuál.
Aunque no quieras oírlo, y aunque te dé pereza. Si hay que bajar cargas, esperar o ir al médico, te lo voy a decir.
Un cambio de trabajo, una lesión, un mes malo. El plan no es un contrato: se reescribe las veces que haga falta.
Empecemos
Siete días gratis para ver si encajamos. Y si no encajamos, mejor saberlo pronto.